martes, 14 de mayo de 2019

VÍA VERDE OJOS NEGROS


Este sábado se producía el extraordinario hecho de que la salida oficial venía a conmemorar el décimo aniversario de este club al que pertenecemos, resaltar que no pudimos asistir la totalidad de los miembros por diversas causas o razones, pero los que allí fuimos los tuvimos presentes.

Comenzaba la jornada con un más que considerable madrugón para llegar a una hora prudencial al punto de salida. Puntuales acudimos, inquietos y con el gusanillo de saber que la gesta que íbamos a realizar era importante.

Tras enganchar el carro al vehículo en cuestión y acoplados y acomodados en los sillones de la “furgo” partimos dirección a Teruel, intentando echar alguna que otra cabezadita y con algún que otro comentario llegamos a nuestro destino y punto de salida, comprando que sí, Teruel existe, pero la ciudad duerme y no existe ningún lugar donde poder tomar un café hasta las 9 de la mañana, según los comentarios o apreciaciones de un lugareño.

Una vez debidamente uniformados y provistos de los enseres que considerábamos imprescindibles, nos despedimos de Alejandro y nos dispusimos a comenzar nuestra aventura, como siempre y de costumbre con las primeras pedaladas aparecieron las primeras imprecisiones de las ya consabidas frases “vamos en el track”, dudas, incertidumbres, despistes, pero al final todo sale y acertamos con el camino a seguir, comenzando a subir leves rampas por un pinar aledaño al parking desde donde salimos y sin darnos cuenta y como el que no quiere la cosa nos presentamos en el inicio del Camino Natural de la Vía Verde “Ojos Negros” Teruel Sagunto.

Señalar que nosotros tomamos el inicio de la misma a su paso por Teruel, ya que esta tiene su inicio unos 30 Kms antes, en la cantera dónde extraían el material para su posterior traslado a Sagunto. Después de las fotos en el lugar de inicio de la vía, al cual repito llegamos sin darnos apenas cuenta de la ascensión que al él nos acercó, comenzamos a transitar por ella paralelos a la vía del ferrocarril y a la autovía Mudéjar, decir que la vía esta asfaltada aunque con algo de grava suelta, pero donde el rodar se hace fácil y apenas reviste peligrosidad, salvo en los cruces con algunos caminos o carreteras y si se circula algo despistado se puede tener algún percance con los postes o piedras que señalizan la delímitacion de los mismos.

Atravesando algunos viaductos y transitando por en medio de varios “toboganes” nos presentamos antes los primeros túneles que nos acercaban a la localidad de Sarrión, más viaductos, túneles y nos presentamos en Albentosa continuando marcha hasta llegar a Barracas, lugar donde Alejandro nos estaba esperando, ya que habíamos quedado con él allí para almorzar y reponer fuerzas tras los primeros 80 kms rodados.

Ya repuestas las fuerzas tocaba el aligerarnos de nuestras vestimentas, ya comenzaban a sobrarnos algunas prendas pues la temperatura ascendía y el calor ya empezaba a hacer acto de presencia, un poco de bronceador gentileza de Mora y reanudamos nuestra marcha, acordando con Alejandro el vernos ya en el lugar de destino final para que nos condujese al lugar donde nos dieran de comer al llegar al final de la etapa de hoy.

Vuelta a la vía y con los estómagos llenos emprendimos la marcha con algún que otro cántico y acelerando la marcha poco a poco llegamos a Caudíel y posteriormente Jérica, durante este trayecto ya se notaba que nos estábamos adentrando de lleno en tierras de la comunidad Valenciana, el camino cambiaba y de los pinos que nos acompañaban a lo largo del camino inicial pasamos a los huertos de frutales tales como naranjos, algún que otro olivar, almendros, etc., al igual que édor que emanaban del abono de los huertos.

En Jérica hicimos un breve parón para rellenar nuestros bidones de agua y con alguna pequeña deliberación sobre si tomábamos alguna cervecita en la sombra de la piscina y comprobar de nuevo la pericia de nuestro compañero Willy en sus típicos saltos, algo que sera propio de su genética, el grupo decidió continuar la marcha, pasando por los aledaños del pantano del Regajo continuamos descendiendo hacia el pueblo de Navajas y tras inmortalizarnos en los ya últimos túneles antes de llegar a la localidad de Altura, aumentar la velocidad y continuar con la marcha, a partir de aquí nos quedamos sin dos de los gps que llevábamos y solamente contábamos con el de nuestro Lidel, pero el de este decidió quedarse “pillado”, llegamos hasta el final de la vía verde y mientras que nuestro Lidel y Mora deliberaban el camino a seguir, el resto del grupo nos deleitábamos con el fruto de los nísperos que allí se encontraban.
Al final la decisión fue la continuar por carretera hasta llegar a Torres Torres y siguiendo las pocas indicaciones de algún lugareño y el camino que nos indicaba nuestro Lidel junto a su resucitado gps, tras varias vueltas cruzando y bordeando varias rotondas llegar hasta la playa y destino final de Sagunto.

En total 155 kilómetros casi en su totalidad de un cómodo y continuo descenso, con un peculiar sonido, pues parece que íbamos todo el rato explotando “peta-zetas”, al final se hace algo largo, resaltar que a lo largo del recorrido no vimos muchas personas, más por tierras valencianas, cabe resaltar al numeroso grupo de ciclistas que nos encontramos antes de llegar a Barracas y que se encontraban ya entrados en edad y kilos y que al parecer tenían algún que otro problema estomacal.

Extraordinaria jornada en la que afortunadamente no tuvimos que lamentar ningún tipo de percance mecánico, caídas o cualquier tipo de contratiempo que nos hubiera hecho retrasar nuestra llegada.

Agradecer mediante estas palabras a todas aquellas personas que siendo compañeros nuestros, o no, nos han, o hemos acompañado en tantas salidas como hemos realizado en esta década de existencia. Quien nos lo iba a decir en nuestros inicios.
Esperemos que este club goce de un larga, divertida y aventurera existencia.


Gracias por vuestra compañía.

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