Con el objetivo de hacer algo de esfuerzo para ganarnos el almuerzo, recorrimos la zona del cerro del Portugués, rodando por un par de sendas y alguna que otra subida.
A la hora fijada nos dirigimos al restaurante del Ventorro, objetivo de la salida de hoy, coincidencia total de los comensales en el almuerzo elegido, acompañado d cuñas cervezas y una frase de vino, por aquello de que entrará mejor.
Vuelta tranquila y sin prisa, pero ya con el sol apretando un poco, separándose el grupo a la llegada a Cuenca, después de inmortalizar la salida en el barrio de San Antón.
51 kms con 650 m de desnivel, algo que para unos les pareció poco y para otros casi demás.