Comienzo más que agradable por la orilla del río, recorriendo todo el camino del agua, observando el destrozo ocasionado por las continúas averías que se han producido en la canalización del agua, y que algún que otro trastorno ha ocasionado en la ciudad.
Llegamos a Villalba continuando nuestro recorrido por pistas y caminos hasta llegar con algo de calorcito a Portilla.
Parada obligada a los pies de su iglesia e ingesta te ponedoras de las siempre "energéticas" Barritas.
Vuelta dirección Zarzuela, camino del aeródromo, con algunas pequeñas rachas de velocidad, Trance y camino del agua hasta San Antón.
Pequeño despiste del camino a seguir, para acabar delieintándonos con las refrescantes cervezas en los alrededores de la calle del camino Cañete.
69 kms con 600 m de desnivel que pudieron a prueba a más de uno, y donde el pensamiento de las eléctricas cada vez se hace más presente.